La brisa fresca de la tarde golpeaba mi rostro, era bálsamo para el cuerpo después de una jornada de trabajo bajo el inclemente sol de verano. Esquivando huecos y objetos en medio del camino real nos dirigimos a casa.
La moto sacó la mano y papá Antonio que no pierde oportunidad para contar historias y recordar el pasado comenzó a describir situaciones y lugares que difícilmente volverán a hacer igual:
“Bajo la sombra fresca de los arboles de caracolí, el cauce del arroyo: un agua fresca y cristalina, embelesado con el trinar de los pájaros, el ulular del viento entre las ramas de los caracolíes y los guamos, el rumor del agua y las graciosas acrobacias de los monos divisé a una joven, a lo lejos.
Una muchacha que tranquila y despreocupada tomaba un baño en las refrescantes aguas del mismo arroyo de mis recuerdos, su candor, su inocencia y su ropa húmeda ceñida al cuerpo me cautivó al instante, lo recuerdo como si fuera hoy. El corazón me latía aceleradamente y como era la primera vez que el amor tocaba a mi puerta pensé que me moriría, intenté acercarme… Carlos que se dio cuenta de mis intenciones me agarró del brazo y dijo:
- yo que tú lo pensaba dos veces… mira, esa es la mamá de la muchacha…
En efecto su madre una señora gorda, agarrando con fuerza un manduco golpeaba un vestido de flores, la batea empotrada en un burro de matarratón amenazaba con caerse.
La presencia de su madre interrumpió mi primer acercamiento. Pero ese día supe que con Blanca Rosa, tu abuela, me casaría”
Abuelo interrumpí interesado:
- ¿Dónde queda ese lugar de tus añoranzas? Pregunté.
El abuelo con voz entrecortada respondió:
- Mira mijo, aquí mismito, en este basurero donde estamos parado corría el Arroyo San Juan, sobre un lecho de arena, libre de basuras y olores nauseabundos corrían sus aguas entre árboles frondosos poblados de animales y pájaros de mil colores. Tus tíos abuelos y yo solíamos venir todas las tardes a pescar, a comer guamas y casar conejos. Una tarde de esas conocí a tu abuela.
- Como me hubiera gustado vivir en tus tiempos abuelo, frecuentar los lugares de tus recuerdos y poder jugar libremente.
- A mí me hubiera gustado que mi generación y las siguientes hubieran conservado para sus hijos las fuentes de aguas y paisajes que se han perdido.
- ¿Cuáles? Pregunté
_ Ay mijo las que menciona el himno de Sahagún ese vergel verde de aromas y flores, El Cabro, La agua, Los Zanjones, y demás pozos que proveían de agua al pueblo. Sahagún era muy diferente.
Desde esa tarde recuerdo los paisajes descritos por abuelo Antonio, paisajes que contrastan con mi Sahagún de hoy y con esperanza espero que mis hijos conozcan y vivan en un mejor Sahagún.
Actividades:
Investiga e indaga por lugares desaparecidos o que cambiaron su paisaje en tu pueblo o ciudad.
¿Qué hacer para conservar el medio ambiente o evitar la contaminación?
¿Qué campañas ecológicas puedes organizar en tu escuela? ¿Cuáles en tu barrio? ¿Cuáles pueden llevarse a cabo por ti y por el municipio en tu ciudad?
Crea historias similares para motivar a los demás a replantear su mentalidad en cuanto a conservación y cuidado del medio ambiente.

